
viernes, 29 de junio de 2012
Kukulcan
Quetzalcoatl es el Cristo cósmico, el Cristo que bulle y palpita en todo lo que es, en todo lo que ha sido y en todo lo que será.
En todas las ciudades de los distintos reinos de este antiguo México se rendía culto a nuestro Señor Quetzalcoatl y si nosotros visitamos Yucatán hallaremos en algunas piedras todavía la historia de la vida, muerte y resurrección de nuestro señor Quetzalcoatl.
Eso se debe a que los antiguos Nahuas, los antiguos mexicas eran verdaderamente guerreros, sabios, conquistaron otras tierras, se expandieron hacia el sur llegaron a Yucatán impusieron su doctrina en todos los lugares centroamericanos.
Ni siquiera los mayas pudieron rechazar el grandioso culto al Cristo cósmico, a nuestro señor Quetzalcoatl; Incuestionablemente la religión Nahuatl lo mismo que la maya y la tolteca están impregnadas de tremenda sabiduría divinal. Quienes supongan por ejemplo que los dioses de Anahuac o los dioses toltecas o zapotecas eran meramente ídolos se hallan perfectamente equivocados. En nombre de la verdad diremos que los dioses de la antigua Tenochtitlán no fueron jamás ídolos.
Samael Aun Weor
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