martes, 6 de diciembre de 2011

Conducta gregaria



Conducta gregaria es la tendencia que tiene la máquina humana a estar mezclada con otros, sin distinción y sin control de ninguna especie.
 Veamos lo que uno hace estando en grupos o multitudes. Estoy seguro que muy pocas personas se atreverán a salir a la calle a lanzar piedras contra alguien. Sin embargo, en grupo, sí. Alguien puede filtrarse en una manifestación pública y al estar enardecido por el entusiasmo, resulta junto con las multitudes lanzando piedras, aunque después se pregunte a sí mismo: ¿Por qué lo hice?.
 En grupo, el ser humano se comporta muy distinto. Hace cosas que nunca haría solo. ¿A qué se debe esto? Se debe a impresiones negativas a las que él abre las puertas y resulta haciendo cosas que jamás haría solo.
 Cuando uno abre las puertas a impresiones negativas, no sólo altera el orden del centro emocional que está en el corazón, sino que lo torna negativo. Abre uno sus puertas, por ejemplo, a la emoción negativa de una persona que viene llena de ira porque alguien le ocasionó un daño. Entonces, termina uno aliándose a esa persona, contra aquella que ocasionó el daño y lleno de ira, sin tener parte en el asunto.
 Supongamos que uno abre las puertas a las impresiones negativas de un borracho, termina aceptándole una copa, luego dos, tres, diez. En conclusión, uno borracho también.
 Supongamos que uno abre las puertas a las impresiones negativas de una persona del sexo opuesto, termina muy probablemente fornicando y cometiendo toda clase de delitos.
 Si abrimos las puertas a las impresiones negativas de un drogadicto, resultaremos quizá fumando marihuana o consumiendo cualquier clase de enervantes. Como conclusión, vendrá el fracaso.
 Así es como los seres humanos se contagian unos a otros dentro de ambientes negativos. Los ladrones vuelven ladrones a otras personas. Los homicidas contagian a alguien más. Los drogadictos contagian a otras gentes, y se multiplican los drogadictos, los ladrones, los usureros, los homicidas, etc. ¿Por qué? Porque cometemos el error de abrirles siempre las puertas a las emociones negativas, y eso nunca está correcto. Seleccionemos las emociones.
 Si alguien nos trae emociones positivas de luz, de belleza, de armonía, de alegría, de amor, de perfección, abrámosle las puertas de nuestro corazón. Pero si alguien nos trae emociones negativas de odio, de violencia, de celos, de droga, de alcohol, de fornicación y de adulterio, ¿por qué hemos de abrirle las puertas de nuestro corazón? ¡Cerrémoslas! Cerremos las puertas a las emociones negativas.
 Cuando uno reflexiona sobre la conducta gregaria, puede perfectamente modificarla y hacer de la vida algo mejor.

Samael Aun Weor

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